lunes, 4 de mayo de 2015

El Método, la bibliografía y un Drone en las profundidades de las montañas del Sureste Mexicano. SupGaleano. 4 de mayo de 2015

El Método, la bibliografía
y un Drone en las profundidades de las montañas del Sureste Mexicano.
4 de mayo del 2015.
Buenos días o mediodías.
Esta vez no les quitaré mucho el tiempo, de modo que puedan apreciar la exposición gráfica y descansen un poco, porque el semillero se va a ir haciendo más y más complejo cada día.
Así que trataré de sólo limitarme a darles unos consejos que, por supuesto, no seguirán, y a contarles el cuento más absurdo del que tenga yo memoria.
La forma en que hemos organizado nuestra participación es que participamos el Subcomandante Insurgente Moisés y yo, por turnos.
Es como una división de trabajo: yo los confundo y él les aclara.
Yo digo las cosas de forma complicada y él las dice de forma sencilla.
Lo hacemos así porque una y otra son formas en las que se presenta el pensamiento crítico y creemos que tenemos que aprender y atender a una y a otra.
Porque no se trata aquí de ganar adeptos para una u otra corriente de análisis, o de la forma en que una u otra corriente de análisis se expresa.  Sino de provocar ideas, pensamientos, discusión, debates.  No para vencer a un supuesto oponente ideológico, sino para responder la pregunta que todas, todos, todoasterminaremos por hacernos: ¿qué sigue?
Nosotros, nosotras, zapatistas, pensamos que hay una serie de conceptos básicos de los que nos valemos para analizar, y hay una serie de presupuestos fundamentales.
Por ejemplo, se ha convocado a este semillero como de pensamiento crítico frente a la hidra capitalista.
Así se está dando por sentado que:
1.- El sistema dominante actual es el capitalismo y que es su lógica la que es dominante en el mundo.
2.- Que este sistema capitalista no es dominante sólo en un aspecto de la vida social, sino que tiene múltiples cabezas, es decir, formas y modos diversos de dominar en diferentes y diversos espacios sociales.  Para ponerlo en términos de la niña defensa zapatista: el capitalismo cabezón no te muerde en un sólo lado sino que en muchos lados.
3.- Hay un elemento inquietante en esto de la Hidra Capitalista.  Si se toma a la Hidra como el animal mitológico, se sabe que tiene muchas cabezas, que si cortas una renacen dos, y que una de ellas es como el corazón de la Hidra, la cabeza madre por llamarla de alguna forma.  Pero hay otra hidra, el pequeño animal que no sólo reconstruye sus tentáculos destruidos, también se adapta, muta y es capaz de regenerarse completa desde una de sus partes.
Quienes asistieron a la escuelita zapatista y estudiaron los libros de texto, tal vez recuerden que insistimos mucho en las diferentes formas que el sistema tiene para atacarnos, y que esas formas son cambiantes.
Tal vez haya oportunidad de volver sobre esto más adelante, por lo pronto baste señalar que no nos estamos refiriendo a un monstruo mitológico o a un animal del género de los hidrozoos hidroides, depredador y menor a dos centímetros, sino a un monstruo real.  El más sanguinario y cruel que hayan conocido la realidad o la ficción desde que la humanidad se dividió en dominadores y dominados.
Claro, puede ser que alguien sostenga que el capitalismo no es el actual sistema dominante, o que sí lo es pero sólo en economía, o sólo en política, o sólo en género.
O puede ser, también, que alguien sostenga que es el Estado la cabeza madre de la Hidra Capitalista y no la relación social de producción donde hay quien tiene capital y hay quien no tiene más que su capacidad de trabajar.
O que las luchas contra diferentes cabezas de la Hidra son secundarias o subordinadas a la lucha principal, cualquiera que ésta sea.  Por ejemplo, que la lucha de género es secundaria y la lucha por el poder político es la principal.
Está bien, se dan argumentos, se analiza Y SE CONFRONTA con la realidad.
Para eso estamos aquí,  Para arrancar, abajo y a la izquierda, un debate que abunde en ideas y análisis y no redunde en calificativos.  Es decir, no tenemos por qué convertir esto en una versión de red social donde el intercambio de calificativos no rebase el límite de los 140 caracteres.
4.- Hay un elemento que no está explícito pero que es fundamental: la práctica.  Lo que nos llama a este inicio de reflexión teórica, porque esperamos que sigan más semilleros, no es aumentar nuestro bagaje cultural, aprender palabras nuevas, tener argumentos para ligar o desligar, o demostrar que siempre podemos ser más ininteligibles.  Lo que está en juego acá, y después en los allá de cada quien según su tiempo, modo y lugar, es la transformación de una realidad.
Por eso quienes debemos asumir, entre nosotroas, la responsabilidad de mantener y potenciar esta reflexión, somos la Sexta.  Simple y sencillamente porque nos diferencian muchas cosas, pero una nos identifica: hemos decidido desafiar al sistema.  No para mejorarlo, no para cambiarlo, no para maquillarlo, sino para destruirlo.
Y eso, su destrucción, no se logra con pensamientos, aunque, claro, no faltará quien diga que debemos unir nuestras mentes y repetir “desaparece, desaparece” con verdaderas fe y persistencia.  No, pero los pensamientos nos ayudan a entender contra qué nos enfrentamos, cómo funciona, cuál es su modo, su calendario, su geografía.  Para usar la expresión de la escuelita: las formas en que nos ataca.
5.- Aunque partimos del supuesto de que el sistema capitalista es el dominante, esto se acompaña de la certeza de que no es omnipresente, ni inmortal.  Existen resistencias.  Las conozcamos o no.  El sistema no impone su dominio de manera tersa y sin disrupciones.  Enfrenta resistencias arriba sí, pero las de abajo son las que lo amenazan.  Como hemos dicho: no es que estamos hablando de algo que pudiera ser, hablamos de algo porque ya lo estamos haciendo.  Y creo que es claro que en esto no sólo hablo del zapatismo.
6.- Ni teoría sin práctica, ni práctica sin teoría, hemos dicho.  No estamos hablando así de una división del trabajo: por allá los que piensan, por acá los que practican.  Lo que estamos señalando es que quien hace teoría debe hacer práctica, casi diríamos que por método científico, pero el pensamiento crítico lleva ese veneno: si sólo es pensamiento, no llega a ser crítico.  Y quien hace práctica debe reflexionar sobre ella, no sólo porque, si depende de que un teórico le explique y le dirija, terminará por, ¿cómo se los diré?, bueno, terminará angustiado por si vota o no vota; también y sobre todo porque debemos pensar que nuestra lucha no tiene un plazo definido y, en cambio, abarca generaciones completas.  Ésas reflexiones teóricas habrán de servirles a quienes sigan cuando nuestro calendario llegue a su última fecha.  En una palabra: herencia.
7.- Ni pensamiento haragán, ni pensamiento dogmático, ni pensamiento mentiroso.
No sabemos ustedes, pero si nosotras, nosotros, zapatistas, tuviéramos pereza de pensar, estaríamos en un partido político institucional.
Si quisiéramos un dogma, seríamos una secta política, perdón, quise decir religiosa.
Y si quisiéramos comulgar con ruedas de molino, nos regiríamos por los preceptos de los medios de comunicación de paga.
El pensamiento crítico tiene como motor el cuestionamiento.  ¿Por qué esto y no otra cosa?  ¿Por qué así y no de otro modo?  ¿Por qué aquí y no en otro lugar?  Preguntando se camina, decimos los zapatistas, las zapatistas.
8.- No hay ocho porque claro les dije que no les iba a quitar mucho tiempo y todavía me faltan algunas cosas para hoy y un cuento anacrónico.
-*-
  Hace ya varias lunas, en algún rincón de estas montañas del sureste mexicano, nos reunimos un grupo de compañeras y compañeros de la Comandancia General del EZLN.  El objetivo era “cruzar” informaciones que se habían recabado, tanto en las comunidades como fuera de ellas.
Así hacemos.  No es el análisis de una persona la que determina lo que sí y lo que no, sino un intercambio de análisis, de reflexiones, de pensamientos.  Lo que las compañeras y compañeros bases de apoyo zapatistas han denominado, acertadamente, una “compartición”.
Espero que haya tiempo y modo para extenderme más en esto después, por ahora baste decir que no siempre fue así.
En esa reunión había algo en común en los informes: se veían alteraciones en la economía contrainsurgente en las comunidades, en la economía local, nacional e internacional.
Después de hablar y escuchar, llegamos a la conclusión de que veíamos lo mismo: se avecinaba una profunda crisis, no sólo económica pero también económica, una tormenta.
Sintetizando la compartición de aquella madrugada:
¿Las señales?
Una.- Una crisis económica como nunca antes.  Lo que ahora se ve son sólo las primeras lluvias, lo peor está por venir.  Los economistas de arriba han pasado de señalar que la turbulencia se superaría en meses, a adelantar que será en años.  No tienen permitido decir la verdad: no tienen ni la más remota idea de a dónde conducirá esta crisis.  Porque resulta que no es sólo una crisis económica.  Hay que multiplicarla por las catástrofes ambientales no-naturales, puesto que son el efecto de una causa no natural: la transformación de todo, incluso lo básico elemental -agua, aire, luz y sombra, tierra y cielo-, en mercancía.  De ahí a su explotación fuera de la más elemental lógica.  Y no sólo, además están las catástrofes propositivas, pero de ellas hablaremos después.
Otra.- La pérdida de la legitimidad de las instituciones “tradicionales” (partidos, gobierno, sistema judicial, iglesia, ejército, policía, medios de comunicación, familia) y el nulo intento de recuperarla.
Otra una.- La corrupción tan escandalosa en las clases políticas que raya en la psicopatía.  Es tal el nivel de degradación que el verdadero Poder, el del dinero, está escandalizado.  Tanto, que temen que lo que no hizo la arbitraria tiranía del dinero, lo haga la corrupción en los gobernantes: provocar una rebelión.
Una otra más.-  Estamos frente a una realidad que se sintetiza hoy en una palabra: Ayotzinapa.  Para nosotras, nosotros, zapatistas, Ayotzinapa no es la excepción sino la regla actual.  Ahí está el retrato de familia del sistema a nivel mundial.
Se ha dicho que el crimen organizado o el narcotráfico han permeado la política.  Ha sido al revés: los usos y costumbres de una clase política corrupta (como la mexicana, en el caso de nuestro país, pero más de una nación cumple con los requisitos), se trasladaron al crimen organizado.
¿Cómo decírselos?  ¿Se han dado cuenta de cómo en los medios y espectáculos se presenta a los genocidas y asesinos seriales como insensibles?  Bueno, la clase política moderna no es así, no es insensible.  Perciben perfectamente y tienen emociones.  Sólo que no son de pena, remordimiento, contrición.  No, lo disfrutan.  No estamos frente a algo mecánico que tortura, mata, descuartiza y desaparece o exhibe una víctima.  No, se trata de paladear el crimen.  De sentir y gustar el poder de desalojar a una persona de su vivienda, de despojarla de su tierra, de arrebatarle sus bienes, de imponerle el terror, de hacerle ver su fragilidad, de recalcarle su indefensión, de humillarla, de despreciarla, de aplastarla, de asesinarla, de matarla en vida y matarla en muerte.  Sin más razón que el ejercicio del Poder y de sus ministros a todo lo largo del eje que atraviesa la pirámide social: del potentado hasta el “jefe de familia”, pasando por gobernantes, legisladores, jueces, policías, delatores, gerentes, jefes de piso, mayorales y mayordomos.
Por ejemplo, hay quien piensa que la manera con la que ha enfrentado el gobierno federal mexicano y la clase política en su conjunto, el crimen de Ayotzinapa mostró su debilidad, su torpeza, su incapacidad.  Puede ser.  Lo que nosotras, nosotros, vimos y vemos es que lo administraron disfrutando cada uno de los pasos.  Se regocijaron con cada lágrima de los familiares.  Festejaron la rabia y la impotencia.  Obtuvieron placer al leer o escuchar cada relato de los supervivientes, de las madres y padres de los que faltan.  Si el común de la gente se horrorizó y se conmovió, allá arriba hubo deleite.  Los encargados gubernamentales de ver el asunto, como el procurador de justicia, se fueron hasta que estuvieron ahítos de la tragedia.  No estamos frente a la pudorosa clase pudiente de antes, que delegaba en otros (policía, ejército, paramilitares) la concreción del crimen.  No, los de ahora no se conforman ya ni siquiera con estar en el palco vip de primera fila.  Quieren sentir el placer directo de disponer de vidas, bienes, historias. Al lado del sicario y del policía, están ahora los herederos del Poder real.
Otra una otra.- Aunque las viejas estructuras del poder político y económico todavía aparezcan de tanto en tanto a decir alguna insensatez, no son sino escombros de lo que fueron.  La mayoría de las grandes empresas antes nacionales, ahora no son sino prestanombres de los grandes capitalistas mundiales, y todos, absolutamente todos, están atados y sometidos por la banca internacional.  Ironías: temerosos siempre de los de abajo, fueron despojados por los de más arriba.  De nada sirvió cultivar a los paramilitares (la “Brigada Blanca” en México, los “GAL” en el Estado Español) para las “guerras sucias” en todos losabajos del mundo.  Ahora se consuelan mutuamente en las siempre decadentes páginas de sociales de periódicos, revistas, programas frívolos, y el feisbuc como opción más económica.
Y mientras los nostálgicos del poder económico de antaño se pelean, y se reagrupan cuando la plebe parece levantarse, los grandes monarcas del dinero, los que en lugar de un nombre en la lista de FORBES tienen un asiento en el consejo de accionistas de bancos y emporios, toman posiciones.  Los que realmente mandan adquieren terrenos, empresas quebradas, “cuadros calificados”.  El trabajo de “limpia de personal” lo hacen los negocios que, aún  no lo saben, habrán de quebrar.  Entrarán los grandes ya sin el lastre de sindicatos, contratos colectivos, personal de confianza.
Los aparatos represivos supuestamente nacionales, erigidos con la coartada de la defensa frente a la amenaza externa y el control interno, hacen genuflexiones ridículas ante sus superiores en las metrópolis.  Era cierto eso de la desestabilización alentada por intereses extranjeros, pero la amenaza interna no vistió los ropajes de la guerrilla, sino que llegó con traje, corbata y escoltas importadas.  No portaban armas de fuego, bombas molotov, manuales subversivos, sino créditos a plazos infinitos… e impagables.
¿Se espantan ustedes por los escándalos que aparecen o aparecieron en los medios de comunicación y en las redes sociales?  ¿Le escandalizan las mansiones de Peña Nieto y Videgaray?  ¿Las corrupciones en los gobiernos de distintos puntos del planeta?  Bueno, si quieren realmente aterrarse, consigan una plática “off the record” con alguien de los grandes medios de paga.  Inviertan los papeles, en lugar de serentrevistadoas, pregúnteles ustedes.  No les pregunten por lo que ha salido publicado, pregúntenles por lo que se ha silenciado.  No por lo que se censuró, sino por lo que ni siquiera apareció como proyecto de investigación o de nota periodística.  Entonces sabrán lo que es vomitar de asco y terror.  Si quieren, quédense y escuchen las justificaciones (razones de Estado, la gente no está preparada para conocer toda la verdad -bueno, ni siquiera una parte de ella-, nos amenazaron, la nómina, el proyecto, la chamba, la vida).
Una otra y ya.- La crisis que viene no va a mandar un telegrama ni se va a anunciar en monumentales o cartelera.  No, pone un pie en su puerta antes de que alcance a cerrarla.  Se cuela por las ventanas, los resquicios.  Se cuela por entre las noticias del escándalo de moda. ¿Conocen ustedes eso que dice que las revoluciones no se anuncian?  Bueno, las crisis sí, pero al parecer nadie toma nota.
La crisis no se puede esconder dentro de un vocho azul, ni debajo de un poncho beige.  No se puede meter en la cárcel, ni desaparecer, ni asesinar.  No se puede poner en la lista de desaparecid@s.  Ni negociarla en los pasillos de los congresos, las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional.
Ah, cierto.  Crisis como ésta no vienen solas.  Las acompañan los saltimbanquis de toda la historia: profetas, líderes, salvadores supremos, nuevas religiones, el cambio está en uno mismo, ayúdate que yo te ayudaré, piensa positivo, “sonríe, vamos a ganar”, “seremos su peor pesadilla”.
¿La Cultura? ¿El Arte? ¿La Ciencia?  Serán actividades clandestinas si son independientes.  Si son de paga, valdrán menos que la propina al “valet parking” del antro de moda.  Ironías: aterrados por la piratería (se dice “producción alternativa”), y pasar a ser empleados de la grandes empresas del entretenimiento, es decir, producir lo que mande el que paga.
Ahora bien.  ¿Y si no?  ¿Si se trata sólo de una alucinación del zapatismo?  ¿Si la “libre empresa” local y nacional sigue su paso boyante a un futuro mejor?  ¿Si la banca internacional no depreda los bienes de familias, países, continentes?  ¿Si el capitalismo mundial reconoce las diferencias y la diversidad?
¿Si los partidos de izquierda priorizan sus principios y programas por encima de su afán de puestos?  ¿Si los gobernantes son moderados en su rapiña y dedican una buena parte de su botín a reconstruir la seguridad social? ¿Si es sólo una lluvia pasajera, algunos nubarrones que pasaron sin más?
Si pasa todo eso, es decir, si no pasa nada, responda usted ¿le hará daño haberse organizado?, ¿le estorbará haber tomado, junto a otros, otras, otroas, su destino en sus propias manos?, ¿le molestará el haber escuchado a otroas, iguales, diferentes como usted?  ¿Será más pobre, menos persona?  ¿Se sentirá vacío, incompleto, inútil?
El mundo, su mundo, ¿será peor o mejor?
-*-
  Ahora permítanme volver a nuestra reunión en uno de nuestros rincones.
Después de ver que sí, que está cabrón.  Pasamos a la parte como quien dice deliberativa.
Se decidieron entonces dos cosas: una fue prepararse para una época de crisis económica, la otra, avisarles a nuestroas compañeroas de la Sexta y preguntar con otros, otras, otroas, de la Sexta y no, qué era lo que veían.
La primera no representaba mayor dificultad.  Ya organizados para la resistencia, los pueblos zapatistas podrían enfrentar esos problemas porque de por sí es lo que hacen y lo hacen en colectivo.
Lo segundo era más complicado.  Dos obstáculos monumentales se levantaban frente a nosotros, nosotras: la geografía y el calendario.
Como zapatistas tenemos la fortuna de tener compas en las más diversas geografías.  Aunque era posible convocar un evento internacional, como ya lo hemos hecho antes, el carácter reflexivo que la situación ameritaba hubiera sido muy difícil.  Aun así, aunque se pudiera construir ese espacio de análisis y reflexión, sería centralizado, y eso significa que sólo podrían estar algunas personas y que muchas, la mayoría, no podrían hacerlo.  La paga no era el único problema, también estaban las ocupaciones y luchas de cada quien en su lugar.
Del calendario ni hablar.
Pensamos entonces en hacer un inicio y pedirles a nuestros compañeros, compañeras y compañeroas de la Sexta que le siguieran, y fueran construyendo sus propios espacios de acuerdo a su tiempo, lugar y modo.
Así fue como surgió la idea de este seminario, o mejor semillero, para que la niña defensa zapatista no piense que estamos formando curas.
-*-
Bueno, ahora sí el consejo:
Hace muchos años estas comparticiones que les platico no eran posibles, no al menos directamente.  El contacto entre las diferentes zonas era muy esporádico y superficial.  El puente a través del cual se comunicaban era el EZLN, particularmente la Comandancia General.   Ahí llegaban los distintos informes, ahí se valoraban, se “cruzaban”, se veía lo que sí y lo que no.  Claro, tampoco había mucho que valorar.  Estábamos dispersos y el aislamiento que nos protegía, también nos limitaba.
Crecimos.  Un movimiento como el zapatista tiene esa maldición: crecer.  Y no me estoy refiriendo a crecer en cantidad, sino a crecer en problemas y desafíos.  Es así como se va haciendo nuestra historia y como la hacemos nuestra.
Nosotras, nosotros, zapatistas, pensamos que para entender una cosa, hay que conocer su genealogía.  Es decir, su historia.  Es decir, cómo llegó a ser lo que es.
¿Recuerdan eso de la opción entre mirar el árbol o el bosque?  Bueno, pues los zapatistas, las zapatistas miramos la raíz.
Ya antes lo hemos dicho, pero ahora lo recuerdo: Nuestra rebeldía es nuestro “NO” al sistema.  Nuestra resistencia es nuestro “SÍ” a otra cosa es posible.
También hemos señalado que nuestra meta-teoría es nuestra práctica.
Bueno, pues ya saben ustedes que luego pasa que los grados de seriedad de una reflexión teórica se establecen por la cantidad de referencias bibliográficas.  Se dice y se escribe “como señala fulano o fulana de tal en tal libro“.  Suena un poco raro, pero entre más fulanos y fulanas haya en un texto teórico, más serio es, más respetado… y más aburrido.  Nah, no es cierto.  Es muy bueno leer y escuchar esos pensamientos, aunque luego resulta que uno sabe lo que pensaron tal y tal, pero ni idea de lo que piensa el autor.  Y uno, una, unoa, piensa “vaya si era para decirnos lo que dice otro, mejor nos hubiera remitido al otro texto o hubiera usado el método científico de “copiar y pegar”.
En fin, lo que quiero decirles es que, para todo lo que escribimos y decimos, la resistencia zapatista es nuestra bibliografía.
Ustedes tal vez no se han dado cuenta, aunque yo creo que sí.
Ahora tienen aquí su propio drone para asomarse a una vista de conjunto de la resistencia zapatista.  Claro algunos, algunas, algunoas de ustedes pueden decir que han estado en comunidades zapatistas y saben de su resistencia.  Pero no me refiero a la resistencia de una comunidad.  Hablo de la resistencia zapatista como esfuerzo colectivo.  La resistencia vista desde adentro.
Bueno, pues el drone cuyo privilegio tienen ahora se llama Subcomandante Insurgente Moisés.  Por sus trabajos anteriores y por su cargo actual, él conoce como nadie la genealogía de la resistencia zapatista, su historia, su cómo llegó a ser lo que es, eso que nos lleva decir, como lo escucharon ayer, hay lum tujbil vitil ayotik.
Escúchenlo.  Léanlo.  A través de sus palabras podrán asomarse a una historia terrible y maravillosa.  Entenderán que es como un drone subterráneo y tendrán el privilegio de una mirada desde las profundidades de la resistencia zapatista.
Lo que yo les voy a decir seguramente lo dirán o lo escribirán otros, otras, otroas mejor que yo, con más datos duros, con mejores argumentos, con conclusiones más contundentes.
Pero lo que él les va a contar no lo van a encontrar en ninguna otra parte, ni siquiera platicando con él.  Porque resulta que él se preparó para ustedes como colectivo, y porque precisamente por él hablamos como colectivo.
Así que mi consejo es que no fallen a las sesiones donde él hable.
Claro, no les diremos cuándo mero le toca a él y cuándo a mí.  Eso para que no me quede yo solito aquí, hablando de gato-perros, muros agrietados, fútbol y baloncesto,
/aquí les cuento una anécdota: cuando, el día 2 de mayo, ustedes se retiraron de Oventik empezó a llover, una gran tormenta, pero las bases de apoyo siguieron en el baile y los juegos deportivos.  Yo estaba en un rincón escuchando al narrador, porque ponen un cronista que va narrando el juego. Luego vino la premiación.  Bueno, ¿saben cómo se llama el equipo que ganó en baloncesto femenil.  Se llama “Las Derrotadas”/
Sherlock Holmes y Euclides, errores de dedo, catástrofes planeadas, derrotas de género, Yolao echando una mano, la guerra, siempre la guerra.
Por eso estamos haciendo una encuesta sobre cuáles son los invitados e invitadas con más rating, para ponerme yo donde al menos pueda decirle al Doc Raymundo “¡Ánimo doc!” y él, noble y generoso, me replique “¡Ánimo Sup!”.

SupGaleano.
México, Mayo 4 del 2015.

Del cuaderno de apuntes del gato-perro.
Nota: este cuento traté de ponerlo en formato tuitero pero no pude.  Y es que resulta que el otro día vi entuiter a un usuario, usuaria o usuarioa que se aventó todo un comunicado en puros fragmentos de 140 caracteres.  No, no me enojé.  Me dio envidia porque le quedó mejor a él que a mí. Va pues:
“El Navío”
  Debo advertirles que los cuentos del Gato-Perro son muy otros.  Ya antes se ha dicho que, a diferencia de los cuentos tradicionales según el esquema “había una vez…”; los cuentos zapatistas (y no sólo los cuentos, pero no es el tema) inician con “habrá una vez…”   Bueno, pues resulta que los del Gato-Perro inician así: “hay esta vez…”.  O sea que los cuentos del gato-perro son muy modernos porque transcurren “en tiempo real”.  Bueno, pues resulta que:
 “Hay esta vez…
Un navío.  Grande, como si fuera una nación, un continente, un planeta entero.  Con toda su tripulación y sus jerarquías, es decir, sus arribas y sus abajos.  Sus disputas por ver quién manda, quién es más, quién tiene más.  Lo normal, pues, en un lugar donde hay quién arriba y quién abajo.  Vino entonces que la soberbia embarcación andaba a los tumbos, sin rumbo claro y haciendo agua por ambos costados.  Como suele suceder en estos casos, el cuerpo de oficiales reclamó que el capitán fuera relevado.  Complicadas como suelen ser las cosas cuando los de arriba las determinan, se decidió que, en efecto, el tiempo del capitán ya había pasado y que era menester nombrar a uno nuevo.  Los oficiales discutían entre ellos, disputando quién con más méritos, quién mejor, quién más.
La algarabía llegó a lo profundo del barco, más abajo de la línea de flotación, donde vivían y trabajaban la mayoría de los tripulantes.  No por no ser vistos, la importancia de éstos era poca.  Es más, para decirlo en términos llanos: el barco se movía gracias a su trabajo.  El alboroto no era nuevo para los de abajo.  Sabían bien que cada tanto, los de arriba se peleaban por ser el capitán.  Al dueño del barco eso no le importaba.  Fuera uno u otro, lo que le interesaba es que el navío produjera, llevara y recogiera mercancías por todos los mares.
Bueno, pues resulta que entre los que trabajaban abajo, había un grupo que se distinguía por ser muy otro.  Como eran hombres, mujeres y otroas, entonces daremos en llamarlos “loas otroas“.  Loas otroas eran seres pequeños, sucios, feos, malos y malhablados.  Y lo peor de todo, no se peinaban.
Como el resto del barco no sabía que había personas que no se podían acomodar en los esquemas que les habían enseñado, entonces les dio por decir que Loas Otroas en realidad eran marcianos que querían apoderarse del barco para llevarlo a otra galaxia.  Afortunadamente, el capitán del barco salió al paso a estos falsos rumores y nombró a una comisión de ilustres intelectuales para dar una explicación científica acerca de la perturbadora existencia de Loas Otroas.  Los intelectuales se reunieron en un salón exclusivo fabricado especialmente para eso y, después de varios días y mucha paga, dieron a conocer los resultados de sus estudios.  “Loas Otras, dijeron, no son marcianos.  En realidad son hechos en China, y los chinos los habían fabricado en China y los habían mandado al planeta Marte, para que de ahí aterrizaran en el barco y sabotearan la industria de peines, cepillos, champús, fijadores, peluquerías y salones de belleza”.  El capitán del navío felicitó a los científicos con un tuit confuso, como de por sí.  Las revistas especializadas difundieron el descubrimiento.
Nah, no es cierto, pero si les parece una explicación absurda, hay peores en los medios de comunicación de paga.
Pero volvamos al barco.
Loas otroas, como tales que eran, se la pasaban maldiciendo a los de arriba, y haciendo travesuras que irritaban, es cierto, a los oficiales.  O sea que cada tanto les daba por organizar rebeliones.  Entonces los oficiales decían grandes discursos sobre amenazas interplanetarias, se miraban entre ellos calculando cómo aprovechar la ocasión, y daban la orden de poner en orden a los desordenados, o sea a Loas Otroas.
Loas Otroas llamaban a las demás personas a rebelarse.  Pero la mayoría de quienes abajo trabajaban no se implicaban mayormente, además de que no pocas veces aplaudían cuando algunoa de loas otroas erallevadoa a la plancha y, con grandes discursos de los oficiales acerca de la racionalidad del mando y la irracionalidad de la rebeldía, se le obligaba a saltar al mar.
¿Había o no tiburones?  Quienes trabajaban abajo, no lo sabían.  Es más, sólo sabían de lo que pasaba arriba y afuera cuando los oficiales les pasaban información.  Aún y con las bajas de rigor, loas otroasseguían dando lata con su “ni amo, ni patrón, ni señor, ni mandón”, además de otras ideas igualmente anacrónicas, como ésa de “el barco debe ser de quien lo hace navegar”.  El navío, pues, seguía su disparatado vaivén sin nada apreciable que lo afectara.  Como cada tanto, unoa otroa es ahora llevado arriba para ser arrojado al mar.  ¿De qué se le acusa, juzga y condena?  Al verdugo eso no le importa.  Le basta constatar que el ser es sucio, feo, malo y grosero para saber que es culpable, aunque sólo lo sea de ser quien es.  Pero esta vez pasa algo fuera de lo usual.  La disputa entre oficiales por suceder al capitán ha armado tanta bulla que nadie se ha preocupado de despachar el discurso de rigor, las loas al orden, el progreso y la buena mesa.  El verdugo, hecho a los esquemas, no sabe qué hacer, pues algo falta.  Se va entonces a buscar a algún oficial que cumpla con la tradición.  Para hacerlo sin que el acusado-juzgado-condenado se escape, lo manda al Carajo, esto es a la “Cofa del Vigía”, también conocida como “Nido de Cuervos”.
El puesto de vigía en la cofa, en lo más alto del mástil mayor del velamen, era visto por toda la tripulación como un castigo.  Fuera por el viento, la lluvia, el sol, las heladas, las ventiscas, el “nido de cuervos” era considerado una sucursal del infierno.  Desde ahí se avistaban enemigos, acechanzas desconocidas, monstruos y catástrofes, prósperos puertos donde se intercambiaban mercancías (es decir personas), islas incomprensibles pobladas por loas otroas.  Aviso que diera, aviso que era recibido entre los oficiales con enfado y descontento.  Si se trataba de buques enemigos, el capitán entregaba todo sin chistar, y luego brindaba con el cuerpo de oficiales por el progreso que el saqueo había traído a cubierta.  Sí, suena estúpido, pero así es todo sobre la cubierta de este navío.  Si lo que se avistaban eran monstruos y catástrofes sistémicas, quienes estaban al mando celebraban la modernidad… o la posmodernidad, según la moda que las nuevas cartas de navegación decretaran.  Si se trataba de acechanzas desconocidas, rápidamente se distribuían entre los tripulantes volantes y octavillas.
En ellas se llamaba a ver con optimismo el panorama, y se exhortaba a la meditación, la superación personal y el amor al prójimo.  “El cambio empieza por uno mismo”, solía ser el encabezado de los papeles que se producían en grandes cantidades… y que casi nadie leía.  Más con inconformidad que con molestia, era recibida la noticia del puerto de destino inmediato.  De las ganancias de la compra-venta de mercancías, los oficiales daban un mordisco que siempre les parecía pequeño.  Como grandes eran las ganancias, por pequeña que fuera la tarascada, alcanzaba bien para que los oficiales se construyeran nuevos camarotes o adornaran con estatuas fastuosas los museos náuticos donde alababan su linaje.
Si quien escucha este cuento piensa que todo es extravagante e irracional en este navío, no le falta razón.  Por más que arriba se confeccionaran un modo de convivencia, con sus reglas de etiqueta, sus buenas costumbres, sus jerarquías, el conjunto no dejaba de ser aberrante.  Y un análisis serio de la organización del barco llegaría a la conclusión de que, el absurdo fundamental está en que la vida del barco, lo que lo mantiene a flote, está bajo la línea de flotación, en la parte más baja del soberbio navío.  A pesar de los avances científicos y tecnológicos, las turbinas nucleares, las tabletas 4G-lte, las imágenes en ultra alta definición y el fast food, el motor principal de esta nave es humano.
Si quien me escucha pone atención a la organización del barco que le describo, se dará cuenta que, a pesar que los que están abajo son los que hacen posible la navegación, produciendo no sólo lo necesario para que la embarcación funcione, sino también las mercancías que le dan sentido y destino al navío, no poseen nada que no sea su capacidad y conocimientos para cumplir con esa tarea.  Tampoco tienen la posibilidad de decidir nada sobre la organización para que se cumpla su objetivo.  Son los oficiales en cubierta quienes deciden eso.  Claro que, cuidando las formas, cada tanto simulan tomar en cuenta la opinión de los marineros y las marineras, porque en este barco hay equidad de género para la chinga.  Para esto organizaban antes un curioso juego que consistía en presentarles varios colores y pedirles que escogieran uno.  El color elegido por mayoría, faltaba más, pintaba entonces el casco de la nave, y hasta una bandera especial se colocaba para identificarla.  Pero nada cambiaba, el dueño seguía siendo el mismo, idéntico el destino e igual la organización del barco.  Digo “antes”, porque el cuerpo de oficiales estaba atento a los avances modernos y suplantó ese proceso con el de las encuestas: ¿qué color les gustaría más?  Afortunadamente, la modernización no apagó el pudor de quienes están sobre cubierta y siguen con el formalismo de votar cuál color es más bonito.
Sin embargo, los vientos del mar se agitan cada vez más.  Más embarcaciones enemigas aparecen con mayor frecuencia, y son más agresivas.  Si quien me escucha piensa que el cuerpo de oficiales, en razón a su esperada habilidad, verá la forma de sortear con éxito esas novedosas amenazas, se equivoca.  Ocupados en sacar más ganancia de la pequeña parte que arrebatan, los oficiales se han ido haciendo más hábiles, sí, pero para descubrir mil y una formas de quedarse con más, no sólo de lo que roban abajo, también de lo que pueden arrebatarle a sus pares.  El asunto es que quien debería garantizar que se mantenga la organización interna de la embarcación, de modo que cumpla su función, ha dimitido en los hechos.  La nave funciona ya, desde hace tiempo, por inercia.
Pero volvamos al protagonista de este cuento y su amargo destino en la cofia.
Que esa franquicia del averno estuviera arriba era sólo una de esas paradojas que poblaban la geografía del mar en turno.  Contra lo que pudiera pensarse, el ser en cuestión, loa otroa, subió con entusiasmo.  Hábil, como se es de por sí en el abajo, trepó con encomiable destreza por el mástil mayor y se acomodó en el estrecho puesto del vigía.
Siguiendo un impulso desconocido, cuando menos desconocido para quien cuenta el cuento y para quien lo escucha, el extraño ser no se dedicó a compadecerse de sí mismo.  En cambio, aprovechó su posición privilegiada para mirar.
No era poco lo que su mirada abarcaba.
Miró hacia cubierta y se detuvo un instante en el lema que el dueño del navío había hecho grabar en bronce en la parte delantera del barco: “Bellum Semper. Universum Bellum. Universum Exitium“.
Loa Otroa no sabe latín.  Bueno, yo tampoco.  Pero alguien ha hecho una traducción y podemos decir que sería algo así como “Guerra siempre. Guerra Universal. Destrucción Universal”
Mientras encontramos la forma de hacerle llegar a Loa Otroa la traducción, el ser sigue observando lo que hay en cubierta.  Allá, por ejemplo, se ve un templete lleno de banderitas de un color, más allá otro con banderas del mismo color, y otro, y otro.  Es curioso, pero lo que desde cerca se ve como si fueran muchos colores y formas diferentes, a la distancia se ve que todos los templetes tienen el mismo diseño y el mismo color.  Aburridoa, Loa Otroa ve hacia el horizonte.  Se estremece.  Agudiza la vista y confirma lo que ha visto.  Baja de nuevo a cubierta y sigue por la escotilla que da hacia la parte inferior del navío.
Llegando busca un su cuaderno y empieza a dibujar signos incomprensibles.  Llama a Loas Otroas y les muestra el cuaderno.  Loas Otroas se miran entre sí, miran el cuaderno, se vuelven a ver entre sí, hablando ahora una lengua antigua.  A saber qué dicen, porque no hay un traductor a la mano, pero después de un rato así, mirándose y hablándose, se ponen a trabajar febrilmente.
Tan-tan.”
Lo sé, yo estaba tan indignado como ustedes ahora.  Reclamé: “¿Cómo que “tan-tan”?  ¿Qué vio desde el puesto del vigía?  ¿Qué dibujó en su cuaderno? ¿Qué se hablaron?  ¿Qué pasó después?”
El gato-perro maulló ladrando: “No lo sabemos todavía”.
Luego ladró maullando: “Esas 4 palabras deberían aprender a usarlas quienes dicen ser científicos sociales”.

Gracias.

domingo, 3 de mayo de 2015

SOBRE LAS ELECCIONES: ORGANIZARSE. Subcomandante Insurgente Moisés. 3 de mayo



SOBRE LAS ELECCIONES: ORGANIZARSE.

Abril del 2015.

  A l@s compas de la Sexta:
  A l@s que están leyendo porque les interesa aunque no sean de la Sexta:

  En estos días, como de por sí cada que hay esa cosa que llaman "proceso electoral", escuchamos y miramos que salen con que el EZLN llama a la abstención, o sea que el EZLN dice que no hay que votar.  Eso y otras tonterías dicen, que de balde tienen cabeza grande, que ni estudian siquiera la historia, ni siquiera buscan.  Y eso que hasta hacen libros de historia y biografías y cobran por esos libros.  O sea que cobran por decir mentiras.  Como los políticos.

  Claro que ustedes lo saben que a nosotr@s ni nos interesan esas cosas que hacen los de arriba para tratar de convencer a la gente de abajo de que la toman en cuenta.

  Como zapatistas que somos no llamamos a no votar ni tampoco a votar.  Como zapatistas que somos lo que hacemos, cada que se puede, es decirle a la gente que se organice para resistir, para luchar, para tener lo que se necesita.

  Nosotr@s, como much@s más en los pueblos originarios de estas tierras, ya lo sabemos su modo de los partidos políticos, y es una mala historia de malas personas.

  Una historia que para nosotr@s como zapatistas que somos, ya es historia pasada.

  Creo que fue el finado Tata Juan Chávez Alonso el que dijo que los partidos parten los pueblos, los dividen, los enfrentan, los hacen pelear entre mismos familiares.

  Y de por sí así lo vemos cada tanto en estas tierras.

  Ustedes lo saben que en varias comunidades en las que estamos, pues hay gente que no es zapatista, sino que están así sin organizarse, mal viviendo y esperando a que el mal gobierno le va a dar su limosna para sacarse foto que el gobierno es bueno.

  Entonces vemos que, cada que hay elecciones, unos se hacen de rojo, otros de azul, otros de verde, otros de amarillo, otros descoloridos, y así.  Y se pelean entre ellos, en veces mismo entre familiares se pelean.  ¿Por qué se pelean?  Pues por ver quién los va a mandar, a quién van a obedecer, quién les va a dar órdenes.  Y piensan que si gana tal color, pues los que apoyaron ese color van a recibir más limosna.  Y entonces lo vemos que dicen que son muy conscientes y decididos de ser partidistas, y a veces hasta se matan entre sí por un pinche color.  Porque es el mismo que ya manda el que quiere cargo, a veces se viste de rojo, o de azul, o de verde, o de amarillo, o se pone un nuevo color.  Y dicen que ya son del pueblo y que hay que apoyarlos.  Pero no son del pueblo, son los mismos gobiernos que un día son diputados locales, otro son síndicos, otro son funcionarios de partido, ahora ya son presidentes municipales y así se la pasan brincando de un cargo a otro, y también brincando de un color a otro.  Son los mismos, los mismos apellidos, son los familiares, los hijos, los nietos, los tíos, los sobrinos, los parientes, los cuñados, los novios, los amantes, los amigos de los mismos cabrones y cabras de siempre.  Y siempre dicen la misma palabra: dicen que van a salvar al pueblo, que ahora sí ya se van a portar bien, que ya no van a robar tanto, que van a ayudar a los jodidos, que los van a sacar de la pobreza.

  Bueno, pues entonces se gastan su dinerito, que por cierto no es suyo sino que lo sacan de los impuestos.  Pero esas cabras y cabritos no es que se gastan la paga en ayudar o en apoyar a los jodidos.  No.  Sino que se lo gastan en poner sus letreros y sus fotos en las propagandas electorales, en los anuncios de las radios y televisiones comerciales, en sus periódicos y revistas de paga, hasta en el cine aparecen.

  Bueno, pues los que en las comunidades son muy partidistas en tiempos electorales y muy conscientes de su color que tienen, cuando ya queda quien ganó, todos se pasan de ese color, porque piensan que así les van a dar su regalito.

  Por ejemplo, que ahora les van a dar su televisión.  Bueno, como zapatistas que somos nosotros decimos que les están dando un bote de basura, porque por esa televisión les van a mandar un montón de basura.

  Pero si antes les daban o no les daban cabal, ahora ya no les dan ni les van a dar.

  Si les daban, pues para hacerse haraganes.  Hasta se olvidaron de cómo se trabaja la tierra.  Están ahí nomás, esperando que llega la paga del gobierno para gastársela en trago.  Y están ahí en sus casas, burlándonos porque nosotr@s nos vamos a darle al trabajadero, y ellos nomás están esperando que regresa la mujer, la hija, que la mandaron a recoger la despensa, el apoyo del gobierno.

  Así, hasta que ya no llega.  No les avisan, no sale en los medios de paga, nadie viene a decirles que son sus salvadores.  Simplemente ya no hay apoyo.  Y ese hermano, hermana se da cuenta de que no tiene nada ya, que no hay para trago, pero tampoco para maíz, frijol, jabón, calzones.  Y entonces pues tiene que volver al trabajadero que está abandonado, enmontado que ni se puede caminar.  Y como ya se olvidó de trabajar, luego se le ampollan las manos y ya ni el machete puede agarrar.  Como que lo volvieron un inútil que sólo vive de limosnas y no de trabajo.

  Y eso ya está pasando.  No sale en las noticias de los malos gobiernos.  Al contrario, sale que sí, que muchos apoyos.  Pero en los pueblos no llega ya.  ¿Dónde queda la paga que dice el mal gobierno que está dando de la campaña de limosna para el hambre?  Bueno, pues lo sabemos que allá arriba ya les dijeron que va a haber menos dinero o que de plano no va a haber.  ¿Ustedes creen que si el campesino que está ya hallado a la limosna y se olvida de trabajar, el de arriba que le daba el apoyo sí trabaja?  Pues no, ése de arriba también está hallado a recibir de gratis.  No sabe vivir honradamente trabajando, sino sólo sabe de vivir de tener cargo en el gobierno.

  Bueno, pues pasa que como ya hay menos paga, ya no llega nada.  Todo se va quedando arriba.  Un tanto agarra el gobernador, otro el juez, otro el policía, otro el diputado, otro el presidente municipal, otro el síndico, otro el líder campesino y pues ya para la familia del partidista pues no llega nada.

  Pero antes sí llegaba, pero ya no llega.  "¿Qué pasa?", pregunta el partidista.  Y piensa que es que ese color ya no sirve, y prueba de otro color.  Y sale igual.  En sus asambleas de los partidistas se encabronan, se gritan, se acusan entre sí, se llaman traidores, vendidos, corruptos.  Y resulta que sí, que los que gritan y los gritados son de por sí traidores, vendidos y corruptos.

  Y entonces, como quien dice la base de los partidistas, pues se desesperan, se angustian, se dan pena.  Ya no hay la burla porque en nuestras casas zapatistas hay el maíz, hay el frijol, hay la verdura, hay un poco de paga para la medicina, la ropa.  Y del trabajo colectivo sale para apoyarnos entre nosotros cuando hay una necesidad.  Hay la escuela, hay la clínica.  No es que el gobierno nos viene a ayudar.  Es que nosotros mismos nos ayudamos entre compañeros zapatistas y con compañeroas de la Sexta.

  Entonces viene el hermano partidista todo triste y nos pregunta que qué hace, que está cabrón.

  Bueno, pues sépanlo lo que le respondemos:

  No le decimos que se cambie de partido por otro que ahora sí es el menos peor.

  No le decimos que vote.

  Tampoco le decimos que no vote.

  No le decimos que se entre en zapatista, porque bien lo sabemos, por nuestra historia, que no cualquiera tiene la fuerza de corazón para ser zapatista.

  No lo burlamos.

  Simple y sencillamente le decimos que se organice.

  "¿Y luego, qué hago?", nos pregunta.

  Y entonces le decimos: "ahí lo vas a ver tú mismo qué haces, lo que llega en tu corazón, en tu cabeza, y no que llega otro a decirte qué tienes qué hacer".

 Y nos dice: "es que está muy cabrón la situación".

  Y nosotros no le decimos mentiras, no le echamos grandes rollos, ni discursos.  Nosotros sólo le decimos la verdad:

  "Se va a poner peor".

-*-

  Bien lo sabemos que así pasa.

  Pero también como zapatistas estamos claros de que hay todavía gente que, en otras partes de la ciudad y el campo, caen ahí en eso de los partidistas.

  Y pues parece muy galán eso de los partidos, porque ahí se gana dinero sin trabajar, sin estar en chinga para ganar unos centavos y tener algo digno para comer, vestir, curarse.

  Y pues lo que hacen los de arriba es engañar a la gente.  Eso es su trabajo, de eso viven.

  Y pues lo vemos que de por sí hay gente que lo cree, que sí, que ahora va a estar mejor la situación, que este dirigente sí lo va a resolver el problema, que sí se va a portar bien, que no va a robar mucho, sólo un poco va a transar, que hay que probar.

  Entonces nosotros decimos que son pedazos de pequeñas historias que tienen que pasar.  Que mismo en su ojo se tienen que dar cuenta de que no es que alguien va a resolver el problema, sino que lo tenemos que resolver nosotros mismos, mismas, como colectivos organizados.

  Las soluciones las hace el pueblo, no los líderes, no los partidistas.

  Y no es que lo estamos diciendo porque se escucha bonito.  Es porque ya lo vimos en la realidad, es porque ya lo hacemos.

-*-

  Puede ser que hace mucho tiempo, algunos partidistas de izquierda, antes de que se hicieran institucionales, buscaban crear conciencia en el pueblo.  No es que buscaban el Poder por las elecciones, sino que mover al pueblo para que se organice, y luche, y cambie el sistema.  No sólo el gobierno.  Todo, todo el sistema.

  ¿Por qué digo que partidistas de izquierda institucional?  Bueno, porque lo sabemos que hay partidos de izquierda que no están en las transas de arriba, que tienen su modo, pero no se venden, ni se rinden, ni cambian su pensamiento de que hay que acabar con el sistema capitalista.  Y porque lo sabemos, y nosotr@s como zapatistas no lo olvidamos, que la historia de la lucha de abajo también está escrita con su sangre.

  Pero la paga es la paga y arriba es arriba.  Y los partidistas de izquierda institucional cambiaron su pensamiento y ahora es buscar el puesto por el dinero.  Así de sencillo: el dinero.  O sea la paga.

  ¿O ustedes creen que crear conciencia se hace despreciando, humillando, regañando a la gente de abajo?  ¿Diciéndoles que son unos come-tortas que no piensan?  ¿Qué son ignorantes?

  ¿Ustedes creen que se crea conciencia si le piden el voto a la gente y al mismo tiempo la insultan diciendo que son unos babosos que se venden por una televisión?

  ¿Ustedes creen que crean conciencia si, cuando les dices "oye tú, partidista de izquierda, ese cabrito o cabra, que dices que es la esperanza, ya estuvo de otros colores y es una rata", te responden que eres vendido al peña nieto?

   ¿Ustedes creen que crean conciencia si le dicen mentiras a la gente que los zapatistas decimos que no hay que votar; nomás porque están viendo que tal vez no les alcanza para el registro, o sea para más paga, y están nomás buscando pretexto y a quien culpar?

  ¿Ustedes creen que crean conciencia si tienen a los mismos que antes eran amarillos, o rojos, o verdes, o azules?

  ¿Ustedes creen que crean conciencia si están diciendo que no deben votar los que no tienen estudios y son pobres porque son ignorantes que sólo votan por el PRI?

  Si el Velasco de Chiapas da cachetadas con la mano, esos partidistas dan cachetadas con su racismo mal escondido.

  Miren que esos partidistas lo único que están creando de conciencia es que, además de orgullosos, son unos imbéciles.

  ¿Pues qué se creen?

  ¿Que después de recibir sus insultos, mentiras y regaños, la gente de abajo va a ir corriendo a ponerse de rodillas frente a su color, votar por ellos y rogarles que la salven?

  Lo que decimos como zapatistas: ahí está la prueba de que para ser político partidista de arriba hay que ser baboso o sinvergüenza o criminal, o las tres cosas.

-*-

  Nosotr@s zapatistas decimos que no se le debe tener miedo a que el pueblo manda.  Es lo más sano y juicioso.   Porque el pueblo mismo va a hacer los cambios que verdaderamente necesita.  Y sólo así va a existir un nuevo sistema de gobernar.

  No es que no entendemos qué es lo quiere decir elegir o elección.  Nosotras, nosotros los zapatistas, tenemos otro calendario y geografía de cómo hacer elecciones en territorio rebelde, con resistencia.

  Ya lo tenemos lo nuestro como pueblos que en verdad eligen, y no hay millonadas que se gastan y mucho menos toneladas de basura de plásticos, de lonas de sus fotografías de rateros y criminales.

  Cierto que apenas llevamos 20 años que estamos caminando con elegir nuestras autoridades autónomas, con democracia verdadera.  Con eso hemos caminado, con la Libertad que conquistamos y con la otra Justicia del pueblo organizado.  Donde se involucran los miles de mujeres y de hombres para elegir.  Donde todas y todos quedan de acuerdo y se organizan para su vigilancia que cumplan su mandato de los pueblos.  Donde los pueblos se organizan para ver cuál va ser sus trabajos de los autoridades.

  O sea cómo manda el pueblo a su gobierno.

  Los pueblos se organizan en asambleas, donde empiezan a opinar y de ahí empiezan a salir las propuestas y las estudian las propuestas, sus ventajas y desventajas, y las analizan cuál es las mejor.  Y antes de decidir las llevan a todos los pueblos para su aprobación y vuelta la asamblea para la toma de decisión según la mayoría de la decisión de los pueblos.

  Ésta es ya la vida zapatista en los pueblos.  Ya es una cultura de verdad.

  ¿Les parece que es muy lento?  Por eso decimos que es según nuestro calendario.

  ¿Les parece que es porque somos pueblos originarios?  Por eso decimos que es según nuestra geografía.

  Cierto que hemos tenido muchos errores, muchas fallas.  Cierto que tendremos más.

  Pero son nuestras fallas.

  Nosotr@s las cometemos.  Nosotr@s las pagamos.

  No como en los partidistas que los dirigentes hacen la falla y además cobran, y los de abajo son los que la pagan.

  Por eso de lo que viene de elecciones en el mes de junio, ni nos va, ni nos viene.

  Ni llamamos a votar, ni llamamos a no votar.  No nos interesa.

  Es más, ni nos preocupa.

  A nosotras, nosotros, zapatistas, lo que nos interesa es conocer más de cómo resistimos y enfrentamos las muchas cabezas del sistema capitalista que nos explota, nos reprime, nos desprecia y nos roba.

  Porque no es sólo por un lado y de una forma que el capitalismo oprime.  Oprime si mujer.  Oprime si empleado.  Oprime si obrero.  Oprime si campesino.  Oprime si joven.  Oprime si niña o niño.  Oprime si maestro.  Oprime si estudiante.  Oprime si artista.  Oprime si piensas.  Oprime si eres humano, o planta, o agua, o tierra, o aire, o animal.

  No importa qué tanto lo perfumen y laven, el sistema capitalista "chorrea sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies" (ahí lo vean quién lo escribió así y dónde).

  Entonces nuestra idea no es para promover el voto.

  Tampoco es para promover la abstención o el voto en blanco.

  Nuestro pensamiento no es para dar recetas de cómo hacer frente al problema del capitalismo.

  Tampoco es para imponer nuestro pensamiento a otr@s.

  El seminario es para ver varias cabezas del sistema capitalista, para tratar de entender si tiene nuevos modos de atacarnos o son los mismos modos de antes.

  Si nos interesan otros pensamientos es para ver si es que es cierto lo que vemos que viene, de una crisis económica tremenda que se va a juntar con otros males y va hacer mucho daño a tod@s en tod@s partes, en todo el mundo.

  Entonces si sí es cierto que viene eso, o que ya está, pues hay que pensar si sirve hacer lo mismo que se ha hecho antes.

  Pensamos que tenemos que obligarnos a pensar, a analizar, a reflexionar, a criticar, a buscar nuestro paso propio, nuestro modo propio, en nuestros lugares y en nuestros tiempos.

  Ahora le pregunto a usted que está leyendo esto: vote o no vote, ¿le hace daño pensar cómo está el mundo en el que vivimos, analizarlo, entenderlo?  ¿Pensar críticamente le impide votar o abstenerse?  ¿Le ayuda o no para organizarse?

-*-

  Completando de las elecciones:

  Sólo para que quede bien claro y no se dejen ustedes engañar de que decimos lo que no decimos.

  Nosotros entendemos que hay quienes creen que sí lo van a poder cambiar el sistema con votar en las elecciones.

  Nosotros decimos que está cabrón porque es el mismo Mandón el que organiza las elecciones, el que dice quién es candidato, el que dice cómo se vota y cuándo y dónde, el que dice quién gana, el que lo anuncia y el que dice si fue legal o no.

  Pero bueno, hay gente que piensa que sí.  Está bien, nosotros no decimos que no, pero tampoco que sí.

  Entonces, voten por un color o descolorido, o no voten, lo que nosotr@s decimos es que hay que organizarse y tomar en nuestras manos el quién es gobierno y obligarlo a que obedezca al pueblo.

  Si usted ya pensó que no va a votar, nosotr@s no decimos que está bien, tampoco decimos que está mal.  Sólo le decimos que creemos que no basta, que hay que organizarse.  Y claro, que se prepare porque le van a echar la culpa de las miserias de la izquierda partidista institucional.

  Si usted pensó que sí va a votar y ya sabe a quién va a votar, pues igual, no opinamos si está bien o mal.  Lo que sí le decimos claro es que se prepare porque va a tener mucha rabia por las trampas y fraudes que le van a hacer.  Porque para trampas son expertos los que están en el Poder.  Porque ya está decidido por los de arriba qué va a pasar.

  Lo sabemos también que hay líderes que lo engañan a la gente.  Le dicen que sólo hay dos caminos para cambiar el sistema: o la lucha electoral o la lucha armada.

  Ésos dicen eso o por ignorantes o por sinvergüenzas, o por las dos cosas.

  En primera, ellos no están luchando por cambiar el sistema, ni por tomar el Poder, sino por ser gobierno.  No es lo mismo.  Dicen que ya que tengan el gobierno, desde ahí van a hacer cosas buenas, pero tienen cuidado de dejar claro que no van a cambiar el sistema, sino que sólo le van a quitar lo malo.

  Tal vez conviene que estudien un poco y aprendan que ser gobierno no es tener el Poder.

  Se ve que tampoco saben que si le quitan lo malo al capitalismo, ya no hay capitalismo.  Y les voy a decir por qué: porque el capitalismo es la explotación del hombre por el hombre, de muchos por unos pocos.  Aunque le agreguen que también las mujeres, eso no cambia.  Aunque le agreguen que también otroas, eso no cambia.  Sigue siendo el sistema donde unoas se enriquecen a costa del trabajo de otroas.  Y son poc@s l@s otroas de arriba, y son much@s l@s otroas de abajo.  Si esos partidistas dicen que eso es bueno y que sólo hay que cuidar que no se pasen de rosca, está bien, que así lo digan.

  Pero para llegar a ser gobierno no sólo hay dos vías como dicen ellos (la vía armada y la vía electoral).  Se les olvida que el gobierno también se puede comprar (¿o ya se les olvidó como llegó al gobierno el Peña Nieto?).  Y no sólo eso, tal vez no lo saben pero se puede mandar sin ser gobierno.

  Si esa gente dice que sólo se puede con las armas o con las elecciones, lo único que dicen es que no conocen historia, que no estudian bien, que no tienen imaginación, y que son unos sinvergüenzas.

  Bastaría con que vieran un poco hacia abajo.  Pero ya se les torció el cuello de tanto ver para arriba.

  Por eso, nosotras, nosotros las y los zapatistas, no nos cansamos de decir, organícense, organicémonos, cada quién en su lugar, luchemos por organizarse, trabajemos por organizarse, pensemos por empezar a organizar y encontrémonos por unir nuestras organizaciones por un Mundo donde los pueblos mandan y gobierno obedece.

  En resumen: como dijimos antes, como decimos ahora: votes o no votes, organízate.

  Y pues nosotras, nosotros, zapatistas, pensamos que hay que tener buen pensamiento para organizarnos.  O sea que se necesita la teoría, el pensamiento crítico.

  Con el pensamiento crítico lo analizamos sus modos del enemigo, de quien nos oprime, nos explota, nos reprime, nos desprecia, nos roba.

  Pero también con el pensamiento crítico vamos viendo cómo es nuestro camino, cómo son nuestros pasos.

  Por eso estamos llamando a toda la Sexta para que hagan reuniones de pensamiento, de análisis, de teoría, de cómo ven su mundo, su lucha, su historia.

  Los llamamos a que hagan sus propios semilleros y nos compartan lo que ahí siembren.

-*-

  Nosotr@s como zapatistas vamos a seguir como ya estamos gobernándonos con el pueblo manda y gobierno obedece.

 Como dicen las y los compañeros zapatistas: Hay lum tujbil vitil ayotik.  Quiere decir: está muy bonito como estamos.

Otra: Nunca ya kikitaybajtic bitilon zapatista.  Quiere decir: nunca nos dejaremos de ser zapatista.

 Una más: Jatoj kalal yax chamon te yax voon sok viil zapatista.  Quiere decir: Hasta que me muera pero aun llevo mi nombre de ser zapatista.


Desde las montañas del sureste mexicano.
A nombre de todo el EZLN, de los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.


Subcomandante Insurgente Moisés.
México, Abril-Mayo del 2015.